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¿Qué es TILIN? Es una licencia de productos infantiles cuyo protagonista es un dulce pollito llamado TILIN. En esencia TILIN es un mundo, un universo fascinante que hace seis años empecé a idear en mi cabeza.

ASÍ EMPEZÓ TODO...

Soy Anna, diseñadora gráfica. Hace tiempo que me dedico al mundo de la comunicación; diseñando y conceptualizando para terceras personas de cero y no tan de cero: imágenes corporativas, páginas webs, vídeos, redactando copys.

Hace poco más de 6 años, tuve a mi primera hija, fui madre y me enamoré de mi hija y del mundo que la rodeaba; de su ropa, de los complementos, las toallas, sus muñecos de trapo, la ropa de cama. En definitiva, de todas las pequeñas cosas que rodean el universo del bebé.

Observando fascinada el cosmos en el que me hallaba inmersa, me di cuenta de que yo no era precisamente una madre moderna. Me gustaban las tendencias actuales, pero era muy reacia a vestir a mi bebé como a un adulto. No quería renunciar a lo dulce y a lo tierno. Me atraía la estética más minimal en ropa y productos, pero echaba en falta el toque “bebé” en ello; por eso decidí fusionar ambos conceptos y así creé a TILIN. Un mix entre lo minimalista y la dulzura de su pollito protagonista. A decir verdad, primero no fue TILIN. Tampoco era un pollito, pero esta es otra historia que ya contaré más adelante.

Diseñé a TILIN hace 6 años, creé al pollito y con él nacieron y crecieron infinidad de elementos de su mundo y personalidad. Pero ahí se quedó, aparcado. A veces cuando estoy tan metido en un concepto o en un diseño, pierdo la capacidad crítica y la perspectiva. Forma parte de mi proceso creativo, necesito reposar las cosas. En ocasiones, no siempre, la visión objetiva de un cliente o de una tercera persona me orienta. Al ser algo tan mío, un mundo tan evolucionado en mi cabeza, que crecía y crecía pero no estaba materializado, me sentí desbordada y paré. Me detuve y dejé de diseñar, porque podría haber seguido creando pollitos y versiones y historias de pollito sin parar. Pero no lo hice. Paré durante 3 años, hasta que tuve a mi segunda hija.

Cuando ella nació, mi instinto me hizo desempolvar el mundo TILIN. Habían transcurrido tres años y medio, pero ese pollito me seguía gustando tanto como el primer día. Decidí compartirlo con mi entorno y a todos les gustó. Desde entonces, ellos han sido y son mi cliente, opinan y me orientan y de algún modo me han animado a hacer realidad este proyecto que hoy sigue creciendo y en el que tengo depositada muchísima ilusión.

Ahora, vivo a caballo del fantástico mundo de TILIN, en el que plasmo mis valores como madre, mis normas y todo lo bueno que considero que es importante transmitir a mis hijas; y mi vida real en la que transmito lo mismo. Así que se puede decir que vivo en el MUNDO DE TILIN.

Te invito a que lo hagas conmigo, aunque sea con tus valores, siempre que sean buenos.

Tilin compañía madre e hijas